Hola, que tal.
Hoy por primera vez repartí la Santa Cena, no fue un desastre como cuando la bendije por primera vez, en esta ocación lo hice muy tranquilo y no me sentí tan nervioso.
Fue una experiencia única al poder repartir el pan y el agua, fue un sentimiento lleno de bondad, porque la inocencia de los niños fue un regalo para mi corazón que no me lo esperaba, es muy impresionante la grandeza del espíritu que se la adquirir al cumplir con los deberes del Sacerdocio.
nunca olvidare los privilegios que me ofrecen aquí, como bendecir y repartir la Santa Cena y el de disfrutar con jóvenes sanos que al igual que con migo son fieles a Dios.

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